
¿Has oído hablar del Blockchain? Te explicamos qué es
La tecnología no cesa de alumbrar revolucionarias aplicaciones destinadas a modernizar y securizar los procesos digitales. Una de las más punteras y recientes, aunque también más desconocida, es Blockchain o cadena de bloques. Una enorme base de datos surgida, en principio, al abrigo del dinero virtual que se revela como el germen de futuras aplicaciones tan útiles como innovadoras, aún por concebir.
Pero ¿qué es Blockchain? y ¿qué puede aportar? Blockchain es un conjunto de herramientas tecnológicas que facilita el establecimiento de un registro sincronizado, fehaciente, transparente y descentralizado de las operaciones y transacciones que se realizan a través de las redes de comunicación, los ordenadores, internet y otros dispositivos electrónicos.
Esta tecnología se caracteriza por el elevado grado de seguridad que aporta, actuando como un registro público inmutable en el que queda constancia del histórico completo de transacciones digitales efectuadas por individuos, instituciones o empresas. Esta suerte de libro contable registra e identifica, sobre la base del consenso de todos los participantes o gestores del sistema, a dispositivos y a personas, siendo depositario de la completa trazabilidad de todo intercambio económico, operación financiera, tarea o contrato, que requiera de una verificación.
Aplicaciones para todos
Aunque pudiera parecerlo, no existe un único Blockchain. Los hay públicos, privados e híbridos. Una oferta capaz de cubrir las necesidades de particulares, empresas e instituciones. En el ámbito empresarial, esta tecnología está siendo valorada por las entidades financieras que la consideran de gran utilidad para establecer, sin necesidad de intermediación alguna, de un registro autónomo, o también como prueba de solvencia de sus clientes. Hasta el momento, la aplicación más popular de Blockchain ha sido el bitcoin, la criptomoneda cuya autoría se atribuye al compatriota nipón de Brother, Satoshi Nakamoto.
Al igual que los bancos, las empresas pueden beneficiarse de las ventajas de esta disruptiva herramienta, al permitir automatizar sus procesos de compras y/o pedidos o su facturación. En el ámbito del retail, por ejemplo, Blockchain se utiliza para marcar un artículo o alimento con huella digital, de cara a seguir su ciclo de vida completo. De este modo, es posible conocer si los huevos que consumimos proceden, realmente, de una granja de pollos criados en libertad, o no.
Como vemos, Blockchain se está posicionando como la base sobre la que se construirán numerosos servicios como, por ejemplo, el envío seguro de remesas bancarias, el almacenamiento de historias clínicas, así como de la expedición de pasaportes digitales, o la verificación de la identidad/autoría de toda clase de documentos, marcando un hito de modernidad frente a la firma electrónica.
Como otras muchas tecnologías, Blockchain ha llegado para quedarse. Y pese a que, hoy por hoy, la percibamos como algo aún lejano o incluso futurista, la realidad es que ya tiene numerosas implicaciones en nuestra vida diaria, mejorándola en la gran mayoría de los casos, y haciéndonos más conscientes y cautos respecto a nuestra actividad en la red. Blockchain es un presente con mucho futuro porque encierra un potencial innovador tan ingente como la imaginación humana pueda idear.